Joaquín también suele estar despeinado, y en esto mismo piensa mientras se pasa la mano por el pelo. Se siente identificado en la paloma despeinada y ahora entiende porqué le gusta tanto la paloma blanca: le recuerda a ella. Sus plumas claras le hacen pensar en los rubios y sedosos cabellos de la dueña de sus fantasías.
Ahora fantasea imaginándose él un palomo despeinado coqueteándola a ella, quién seguro rechazaría cientos de palomos prolijos y robustos por considerarlos demasiado aburridos, entonces juegan a la mancha los dos solos por los aires durante toda la tarde.
En ese momento una repentina tristeza invade su ser, una cierta seguridad sobre la paloma blanca rechazando al palomo despeinado lo preocupa y el suspenso del desenlace lo mantiene en vilo.
On June 22 2010
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