Sincope Vasovagal por Disforia Amorosa – “Mal de amor”
El término síncope, del griego synkope, significa literalmente cese, interrupción, una pausa repentina.
Es la pérdida súbita, brusca, breve y transitoria del estado de conciencia. Representa una necesidad de detención del tiempo que se apodera de la persona y desafía las leyes de la física o al menos la percepción de la misma.
El síncope vasovagal produce una de las respuestas hipotensoras más poderosa en los humanos.
Se supone que el acontecimiento inicial es una brusca vasodilatación, particularmente de las arteriolas intramusculares, causada por una fuerte emoción, heridas profundas que laceran y desangran al corazón sin aviso previo.
El órgano, por su naturaleza noble, nunca renuncia a la sagrada tarea de contracción y relajación secuencial. Pero lo hace en un contexto de angustia suprema que obstaculiza en gran medida su labor. Esto provoca una marcada bradicardia con caída ulterior de la presión sanguínea.
La inconsciencia y la palidez se deben a un inadecuado aporte de sangre al cerebro y a las estructuras extracraneales.
Cabe destacar que no todos los cuadros sincopales cursas con pérdida completa de la conciencia. Muchos toleran la injuria emocional inicial presentando síntomas más leves como debilidad en las piernas, mareo, palpitaciones, ansiedad, sensación de llanto inminente, embotamiento mental.
En ocasiones, la supresión refleja del tono simpático es tan rápida que la persona afectada se desploma, como si todo el peso del pasado se subiera a sus espaldas.
Independientemente del grado de intensidad del cuadro inicial, los pacientes que sufren un episodio de síncope por desgarro amoroso presentan secuelas similares:
• 80% manifiesta sensación dolorosa de desamor durante un período variable de tiempo que puede ir desde los pocos días hasta meses o incluso años.
• Los episodios recurrentes de tristeza con períodos inter-crisis de estabilidad emocional son frecuentes y de difícil manejo.
• 75% de los pacientes refieren dificultad para sostener líneas de pensamiento sin volver sobre el evento que dio origen al cuadro, siendo ésta la secuela más incapacitante.
• Las acciones impulsivas y carentes de criterio, aunque poco frecuentes, deben ser tenidas en cuenta durante el tratamiento y seguimiento de estos pacientes.
Tratamiento:
El SVDA (Sincope Vasovagal por Disforía Amorosa) suele resolver espontáneamente por lo que el tratamiento es básicamente de sostén. El objetivo es minimizar los síntomas hasta que se recupere la integridad del paciente.
En casos más graves puede ser necesaria la terapia de sustitución emocional, preferentemente con sujetos que tengan antecedentes recientes de SVDA. Sin embargo debe tenerse en cuenta que esta terapia tiene poca eficacia a largo plazo y la incidencia de reagudización de los síntomas es alta, por lo que es necesario un seguimiento y control periódico.
Gradualmente el paciente recuperará la función cardíaca normal.
Las cicatrices en el miocardio son frecuentes pero de escaso significado funcional.
Pese a las manifestaciones intensas en algunos casos, la SVDA es una patología benigna, frecuente y de buen pronóstico. No existe, al menos por el momento, un límite en el número de episodios que puede presentar un mismo paciente.
On October 04 2011
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