ESTAMOS DE VUELTA. DESDE HACE MUCHO TIEMPO QUE NO ACTUALIZABA. CARUCHA ES NUEVAMENTE NOTICIA EN LUN. AQUÍ VA LA NOTA PUBLICADA
El recordado Adrián Fernández reaparece en gloria y majestad
La exótica vida de Carucha en Oriente
Lunes 14 de noviembre de 2005
Cristián Caamaño
"Hoy parezco un árabe más".
Instalado desde hace algunos meses en Sharjah, Emiratos Árabes Unidos, el ex delantero de Colo Colo siente que la diosa fortuna tocó su puerta: "Nunca pensé que viviría algo así".
No debe haber hincha de Colo Colo que no recuerde con cierta sorna al popular Adrián Fernández, Carucha. Pero más allá de su breve y ridiculizado paso por el club popular, donde no ganó un título y salió por la puerta trasera, el delantero argentino consiguió en seis meses algo por lo que muchos futbolistas luchan durante toda una carrera: identificación.
Su silenciosa salida de Colo Colo y su posterior y accidentado paso por The Strongest de Bolivia, donde no cobró un solo sueldo en tres meses de trabajo, no le bajaron la guardia a este hombre bonachón. Hoy, a Carucha lo encontramos en Sharjah, ciudad ubicada a cinco minutos de Dubai, la capital de Emiratos Árabes Unidos, intentando agradar a los jeques con sus enganches y filigranas maradonianas.
"Che, me pillaron en medio de un asado", advierte el flamante jugador de Al Shaad, mientras de fondo se escucha rock argentino: "Estoy justo en la casa de un compatriota mío, camarógrafo, y estamos tirando unas carnes a la parrilla".
-Cómo te maltratas.
-Tú sabes que los argentinos no podemos vivir sin el asado. Es una tradición que nos acerca a nuestra tierra. Imagínate lo diferente que es esto a Buenos Aires o a Santiago. Eso sí, estoy bastante más flaco de lo que me vieron ustedes. Peso 74 kilos.
Carucha es el mismo de siempre. De palabra fácil, con una respuesta positiva para todo, este argentino disfruta como un niño de su presente. "No sabes lo contento que estoy acá. Por fin Dios me tiró una buena, después de lo mal que la pasé en La Paz. Una ciudad horrible para vivir y donde no cobré nunca", cuenta el delantero, mientras saborea un trozo de carne neozelandesa seleccionada especialmente por un carnicero árabe.
"Tengo que hacerme entender en inglés. Me las rebusco, pero ahora ya decidí tomar clases para no pasar más papelones", cuenta Carucha.
-¿Te costó la adaptación?
-Y sí. A mi mujer, que no tiene que andar vestida con túnicas, la miran como un bicho raro. Dicen: "Y esta loca de dónde salió". Acá las mujeres no pueden ir a las playas públicas, por eso hay que buscar alguna privada.
-¿Y cómo hace Carucha para pagar una playa privada?
-Je, jugando bien los partidos importantes.
-¿Cómo es eso?
-La otra vez jugamos el clásico de acá y ganamos 2-1, con dos asistencias mías. Entonces el jeque dueño del equipo me regaló a mí y a mi mujer seis meses de estadía en un Club Med. No sabes lo que es. Voy casi todos los días. Si tuviera que pagar lo que cuesta, tendría que trabajar unas siete vidas
-¿Cómo pronuncian Carucha los árabes?
-No sé. Capaz que ni sepan. Eso sí, siento que soy el regalón de la gente. Me han regalado todo tipo de indumentarias, las cuales he lucido incluso en la calle. Cuando me dejo un poco de barba, parezco uno más de ellos. Así también me los voy ganando.
"Ojalá pueda volver a Colo Colo"
Entre las muchas anécdotas que ha vivido en Sharjah, Carucha elige rápidamente una muy singular. "Mi amigo camarógrafo me regaló una estampita de Maradona, que como es muy chica la pegué en mi casillero del camarín. Cuando un día volvíamos de entrenar, tenía a varios compañeros mirando la imagen. De repente, me piden que pose al lado y me empezaron a sacar fotos. Por un momento, me sentí igual a Diego", relata.
Aunque los sudamericanos escasean por esas tierras, Carucha encontró en dos jugadores trasandinos sus más acérrimos compañeros de ruta. "Me junto mucho con Fernando Rodríguez, el Rata, que estuvo en Chile, y con Andrés Guglielminpietro, el Guly, que también están jugando por acá. Vamos a todos lados con nuestras señoras, para no extrañar tanto, viste", apunta.
Pese a la distancia, el delantero guarda recuerdos imborrables de su paso por Colo Colo. "Acá me di cuenta de lo grande que es el club", afirma el delantero, quien reconoce que su paso por los albos le ayudó a firmar en el club árabe: "Todos lo conocen y los dirigentes se convencieron de contratarme cuando supieron que jugué ahí. En serio te lo digo. Así que como no voy a estar agradecido. Ojalá algún día pueda volver por allá".
On November 14 2005
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